El Auditorio Municipal de Lucena acogió los pasados días 4 y 5 de abril con la representación de la obra teatral «La Pasión de Cristo», escrita y dirigida por Toñi Jiménez y magistralmente interpretada por los actores de la Escuela de Teatro Duque de Rivas de Lucena.
La producción, que ya alcanza su cuarta edición, se ha consolidado como un preludio conmovedor y esperado de la Semana Santa lucentina, llenando el teatro en ambas funciones.
Toñi Jiménez, visiblemente emocionada por la acogida, compartió las claves del éxito continuado de la obra en una reciente entrevista: «Es verdaderamente un trabajo constante, ya son cuatro años con dos funciones cada año, y muchas personas han pasado por aquí. Pero este año, creo que ha habido un factor clave en el éxito: la increíble colaboración de la Vocalía de Juventud de la Cofradía de María Santísima de Araceli. Los jóvenes se han volcado en la venta de entradas, y gran parte del éxito de esta edición se debe a su esfuerzo».
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La directora ofreció detalles sobre la representación: «La obra comienza con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y recorre las distintas escenas hasta la Resurrección. Pasamos por momentos como la Última Cena y el Lavatorio, la oración y el apresamiento en el Huerto de los Olivos, la visita a Pilatos y Herodes, el encuentro con los sumos sacerdotes, el camino del Calvario, la crucifixión, la muerte y, finalmente, la Resurrección«. Un elenco de 33 actores y actrices dan vida a los numerosos personajes de esta intensa historia.
Una de las novedades destacadas de esta edición ha sido la incorporación de un nuevo intérprete para el papel de Jesucristo, Juan. Toñi Jiménez expresó su entusiasmo: «Este año hemos tenido un cambio, Benjamín, nuestro Jesús inaugural al que tenemos un gran cariño, ha dejado el papel. Juan, que ha formado parte de la pasión desde el primer año, ha tomado el relevo. Está nervioso por su debut, pero muy metido en el papel. Creo que le aportará un nuevo matiz al personaje, porque cada actor le da su propia idiosincrasia. Ambos son buenísimos, y estamos deseando ver la interpretación de Juan».
La solemnidad y la emoción de la obra se vieron reforzadas por la participación del coro, cuya música en directo añadió un toque mágico a la representación. «El coro aporta una solemnidad impresionante. Escuchar sus voces maravillosas pone los vellos de punta y acompaña perfectamente las escenas de la Pasión. Estamos muy contentos de contar con ellos y de su colaboración», afirmó la directora.
Finalmente, Toñi Jiménez compartió la esencia de lo que el público se lleva tras presenciar «La Pasión de Cristo»: «El público se va muy emocionado porque nuestra función es muy humana. Vemos a la Virgen como una madre, a Jesús como un hijo, como una persona que tiene miedo pero que cumple su destino, como un ser humano. Mucha gente destaca la humanidad que transmiten los actores. Yo me inspiré en el Evangelio de San Juan, que es un evangelio muy centrado en el amor, y nuestra pasión habla mucho de amor. Por eso, verdaderamente, el que viene no solo ve la pasión, sino que la vive. Y eso es lo más bonito».
















