Una exposición familiar que demuestra que el arte no tiene edad y que el talento puede florecer en cualquier momento de la vida.
El claustro de la Casa de los Mora se ha convertido en el escenario perfecto para una de las exposiciones más emotivas del año. ‘Legado pictórico de amor y dedicación’ presenta la obra de Conchi Muñoz Muñoz, conocida cariñosamente como Salerita, una artista lucentina que ha encontrado en la pintura su forma de expresión más auténtica.
Esta exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 24 de agosto, nace de la iniciativa de los hijos de la artista, quienes durante más de un año han trabajado en secreto para organizar este emotivo homenaje. La muestra reúne más de veinte obras creadas durante los últimos 17 años, cada una seleccionada personalmente por un miembro de su familia.
«Cada obra de la muestra ha sido elegida por un miembro de su familia, lo que convierte esta exposición en una galería personalizada, llena de técnica, color y sentimiento», explica Julio Flores, programador cultural municipal.
La trayectoria de Conchi Muñoz es un testimonio inspirador de cómo el arte puede transformar una vida. Tras dedicar décadas al cuidado familiar, al trabajo doméstico y a la atención de personas mayores, descubrió su pasión por la pintura en la madurez. Su obra, desarrollada bajo la orientación de la artista Carmen Nevado Romero, incluye diversos estilos y técnicas, destacando sus particulares homenajes a maestros como Van Gogh.
«Nunca encontré el tiempo para dedicarlo a esto que tanto me ha gustado. Pero ahora puedo decir que cada pincelada ha valido la pena», confesó emocionada la artista durante la inauguración.











