Durante la jornada matinal de hoy, Nuestra Señora de Araceli ha vivido un encuentro especial con los lucentinos en su Bajada Extraordinaria, preludio de la solemne Procesión Magna que tendrá lugar el próximo sábado 27.
La ciudad de Lucena ha vuelto a demostrar su inquebrantable devoción hacia su patrona, acogiendo con fervor su descenso desde el santuario hasta la parroquia de San Mateo, donde establecerá durante la próxima semana, volviendo a su santuario el domingo 28.
Portada con devoción por fieles de la localidad, la imagen ha descendido sobre sus tradicionales andas de madera, ataviada con el magnífico terno rojo bordado. Una vez más, la Virgen ha confirmado el profundo vínculo que la une con Lucena y toda la campiña andaluza.
Especialmente memorable resultó su tránsito por la Calle Maquedano, donde la procesión discurrió de forma íntima: sin los habituales elementos ceremoniales como el tambor o el templete, prescindiendo incluso de los útiles tradicionales empleados para el descenso. Sin embargo, la calidez de sus devotos compensó con creces estos elementos, mientras los vivas y aclamaciones del pueblo se fundían con las melodías interpretadas por la Banda de Música de Lucena, fiel acompañante en cada encuentro con la Madre de todos los lucentinos.




























