La soprano Rocío Frutos y la arpista Sara Águeda presentan «La suavísima armonía» en la Casa de los Mora
Ayer por la tarde, la sala Entrepatios de la Casa de los Mora acogió un evento musical singular: el concierto «La suavísima armonía», protagonizado por la soprano Rocío Frutos y la arpista Sara Águeda, dentro del ciclo LA CAMARILLA DEL VIERNES.
Una propuesta que nos ha permitido adentrarnos en un territorio musical fascinante y, sorprendentemente, poco conocido: el barroco español y sus tesoros mejor guardados. Porque si hay algo que quedó claro durante la tarde es que la música de nuestro Siglo de Oro merece mucho más que el olvido en el que ha permanecido.
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Fue precisamente Sara Águeda quien nos descubrió las entrañas de este viaje musical. La arpista compartió con el público una curiosidad tan reveladora como apasionante: el arpa de dos órdenes, un instrumento que nació en 1555 y dominó la música española hasta principios del siglo XVIII, pero que hoy apenas existe en los conservatorios públicos del mundo.
«Es el instrumento rey cuando pensamos en la música barroca de España», explicó Águeda, dejando clara la importancia histórica de un arpa que estuvo presente en todas las grandes capillas españolas —desde Sevilla hasta Barcelona— y que viajó incluso con las misiones jesuíticas a Sudamérica, dando origen a todas las arpas del folclore latinoamericano.
Lo más irónico: que a día de hoy no hay ningún conservatorio público donde estudiar este instrumento que fue tan fundamental en nuestra historia musical.
El concierto se convirtió así en una reivindicación de la música barroca española y de sus creadores olvidados, como Sebastián Durón, «uno de los músicos más importantes de la Real Capilla». Una tarde que nos recordó que a veces la belleza más profunda está en aquello que hemos dejado de lado, esperando pacientemente a ser redescubierto.




