La tarde de este sábado, la ciudad de Lucena ha vuelto a vestirse de fiesta para celebrar una de sus tradiciones más dulces y solidarias: el Roscón de Reyes Gigante.
En su 24ª edición, este evento organizado por la Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Lucena congrega a cientos de lucentinos y visitantes de toda la comarca en torno a un roscón de dimensiones colosales que, en esta ocasión, destinó su recaudación íntegra a la Asociación Despertar «Proyecto Hombre».
El mal tiempo ha obligado a los organizadores a improvisar un cambio de última hora en la ubicación del evento. Lo que habitualmente transcurre en el Paseo del Coso tuvo que trasladarse al interior de la Plaza de Abastos, donde a las cinco de la tarde ha comenzado el reparto de porciones. «Este año la climatología nos ha obligado un poco a cambiar la ubicación, pero el personal ha trabajado perfectamente para que todo pudiera discurrir de la mejor manera», explicó Francisco Barbancho, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Lucena.
La Panadería Virgen de Araceli, de la familia Graciano, fue la encargada un año más de elaborar esta maravilla repostera. Agustín Graciano, su gerente, detalló las impresionantes cifras del roscón de este año: «Sabiendo que es sábado y que posiblemente vendrá más gente de los pueblos de alrededor, nos hemos hecho un pelín más grande». El resultado fue espectacular: 850 kilos de peso total, con 120 metros de longitud, elaborados con 30 kilos de calabazate, 100 kilos de azúcar, 180 de harina, 50 de crema y 80 de nata. «Un poco de lo que usamos por casa, más o menos», bromeó Graciano.
Este año, los beneficios del roscón van destinados a Proyecto Hombre, una asociación que trabaja en la prevención e intervención con personas que sufren adicciones. Antonio Nieva, responsable de la entidad, agradeció emocionado al Ayuntamiento por cederles la organización: «Queremos que la gente sepa que tienen un lugar donde acudir, que las puertas están abiertas para todas las personas que tengan esta problemática».
El alcalde de Lucena, Aurelio Fernández, destacó la dimensión solidaria del evento: «Que sea gigante no es solo por el tamaño, por el peso o por los ingredientes. Es gigante porque la labor solidaria que hace es enorme, porque hay muchísimas personas con un corazón gigante que hacen que esto se lleve a cabo». Fernández aprovechó para agradecer el trabajo de todos los voluntarios que dedicaron su tarde de sábado al reparto y a todas las entidades colaboradoras que hacen posible el evento año tras año.
Entre las empresas y entidades que colaboraron en esta edición destacan Montecelio, Cafento, Sillas González, Imprenta Caballero, Veinluc y la Peña de Amigos de los Reyes Magos, además de la propia Panadería Virgen de Araceli. La aportación mínima para degustar una porción del roscón fue de 1,5 euros, una pequeña colaboración que, multiplicada por cientos de participantes, se convierte en una ayuda fundamental para Proyecto Hombre.














