Los concejales socialistas Alberto Lora y Paco Algar han comparecido ante los medios de comunicación para denunciar lo que califican como una gestión «errática e improvisada» del equipo de gobierno del Partido Popular en torno a uno de los proyectos hidráulicos más estratégicos para Lucena: la traída de aguas del manantial de Zambra.
Alberto Lora, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Lucena, ha querido marcar el tono de la comparecencia desde el primer momento: «Hoy, tres años después, el proyecto se encauza en la forma y en el fondo que el PSOE siempre defendió, tanto en el gobierno como en la oposición. La diferencia es que hemos perdido cuatro años y el coste de la obra será mayor». Para Lora, el contraste entre ambas formaciones es nítido: «El PSOE planifica y el PP improvisa, y mientras, pierde Lucena».
El concejal socialista ha recordado que cuando su partido gobernaba el municipio, la infraestructura fue impulsada como obra estratégica, se planificó la renovación de la conducción por fases y se sentaron las bases técnicas y administrativas necesarias para su desarrollo. «Esta infraestructura no se proyecta para el invierno, sino para los momentos difíciles que vendrán, para evitar que nuestros vecinos sufran cortes de agua cuando más lo necesitan», ha subrayado.
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Lora ha repasado la cronología de los vaivenes del equipo de gobierno: en julio de 2023, el PP quiso aparcar la obra argumentando que Zambra aportaba poca agua y que no compensaba la inversión; posteriormente afirmó que no existía proyecto técnico; más tarde pasó a calificarla de imprescindible; y finalmente decidió que era obligatorio localizar los 22 kilómetros del trazado antiguo antes de avanzar. «Han cambiado más veces de criterio que kilómetros tiene la tubería», ha sentenciado. El PSOE lo advirtió en reiteradas ocasiones —con constancia en actas de los consejos de agua celebrados en noviembre de 2024, junio de 2025 y julio de 2025— que esa localización suponía una pérdida de tiempo y de recursos. Tres años después, el propio gobierno ha desechado esa opción.
El portavoz del grupo socialista, Paco Algar, ha tomado el relevo para explicar el impacto real del problema en el día a día de los lucentinos. «Lucena tiene la suerte de contar con dos fuentes de suministro: el manantial de Zambra y el agua que llega desde Iznájar a través de Emproacsa. Por eso, a priori, no debería tener problemas de abastecimiento», ha señalado. Sin embargo, Algar ha explicado que los cortes de agua en verano no se deben a escasez de recursos, sino al estrés que soportan unas canalizaciones obsoletas cuando se dispara la demanda. En ese contexto, contar con el aporte de Zambra es clave para aliviar la presión sobre la red provincial: «Por poca agua que aporte, siempre será un número bastante beneficioso para Lucena».
Algar también ha criticado la segunda «incongruencia» del equipo de gobierno: el empeño en localizar la canalización antigua cuando, técnicamente, una nueva con estaciones elevadoras resulta más eficiente, más fácil de mantener y resuelve los problemas expropiatorios. «Hemos perdido dos años buscando una tubería que ahora el Partido Popular dice que no hace falta«, ha lamentado, advirtiendo además de que la rescisión del contrato ya adjudicado para esa búsqueda podría suponer un coste adicional para las arcas municipales.
En materia de financiación, Algar ha reclamado al gobierno local que recurra a sus propios compañeros de partido: a la Diputación Provincial para la redacción del proyecto, y a la Junta de Andalucía —que dispone de fondos del canon de infraestructuras hidráulicas— para financiar la obra. «El Partido Popular de Lucena se ha ido a preguntar a la Confederación Hidrográfica, que no tiene competencia, pero no se ha ido a la Junta, que es donde tiene que preguntar», ha concluido el portavoz socialista, poniendo como ejemplo que en 2023-2024 se destinaron entre 10 y 12 millones de euros a garantizar el suministro de una barriada de Córdoba de 4.000 habitantes, un importe similar al que podría costar la canalización de Zambra.
Los socialistas han cerrado su intervención con un balance contundente: cuatro años perdidos, un coste económico creciente por seguir comprando agua que podría evitarse, el posible gasto por contratos rescindidos y un impacto medioambiental por las pérdidas continuas en la conducción desde Zambra. «Estamos sufriendo costes que no deberíamos en todos los ámbitos», ha concluido Algar.








