La Semana Santa de Lucena encontró su voz esta semana en el templo de San Mateo Apóstol, donde Jaime Verdú Orellana ofreció el pregón que, cada año, marca el inicio oficial de la gran cita cofrade de la ciudad.
Secretario de la Agrupación de Cofradías y de la Cofradía del Cristo de La Sangre, Verdú Orellana construyó un discurso poético de hondo calado, tejido de estrofas y versos que recorrieron la identidad más auténtica de la pasión lucentina.
Desde la primera tomá hasta el caminar cofrade, el pregonero trazó un itinerario emocional y simbólico por los elementos que definen la Semana Santa propia de Lucena: la Madrugada nazarena, el Llanete columnero, las advocaciones marianas con su carga de dolor, consuelo y fe, y los sones inconfundibles de los tambores —redobles incluidos— y el torralbo. Un pregón que fue, al mismo tiempo, declaración de amor a una ciudad y a sus tradiciones más arraigadas. La presentación del pregonero corrió a cargo de su hijo, Jaime Verdú Martín.





La velada contó, además, con un emotivo reconocimiento previo: José Guerrero, viudo de Teresa Botella, recibió el Premio Cofrade Manolo Ramírez en nombre de su esposa, distinguida a título póstumo como primera hermana mayor de la Semana Santa de Lucena. Un homenaje que la sala recibió con el respeto y el afecto que merece su memoria.


La Sociedad Didáctico-Musical Banda de Música de Lucena puso el broche musical a la noche con la interpretación de tres marchas procesionales.









