La joya, diseñada por Manuel Ballesteros y elaborada en el taller El Oribe de Jerez de la Frontera, fue bendecida y entregada el domingo 26 de abril en la Parroquia de San Mateo, durante la misa de la tercera edad
Un gesto de devoción colectiva tomó ayer forma de joya. Durante la misa de la tercera edad celebrada en la Parroquia de San Mateo, quedó bendecida y entregada la Rosa Pectoral de la Madonna, una pieza de orfebrería de excepción concebida como ofrenda popular a la Virgen de Araceli con motivo del 175 aniversario de su proclamación como Única Patrona de la ciudad de Lucena, distinción que le otorgó el Papa Pío IX en 1851.
La pieza, conocida popularmente como «rosa de pecho», está labrada a mano en plata de ley, chapada en oro y engastada en aljófar. En el centro del medallón destaca un esmaltado realizado también artesanalmente por Cecilia Prieto, que representa a la Madonna di Ara Coeli. En el reverso, una inscripción sintetiza el espíritu del encargo: «ÚNICA. Tu pueblo de Lucena. 1851·2026», una declaración de amor y gratitud que une dos siglos de devoción.


El diseño de la joya es obra de Manuel Ballesteros, y su ejecución corrió a cargo de Luis Prieto Sánchez e Isabel Núñez Díaz en el prestigioso taller de joyería El Oribe, con sede en Jerez de la Frontera. El resultado es una pieza de orfebrería religiosa que conjuga tradición artesanal y simbolismo devocional en cada detalle de su factura.
La Rosa Pectoral no llegará sola al paso de la Virgen. Junto a ella, sus donantes han sufragado también una gran petalada que, si Dios quiere, se realizará durante la procesión triunfal del 3 de mayo, a la altura de la peña taurina y La Espuela, en la calle El Peso, en uno de los momentos de mayor emoción del día grande de Araceli.
La iniciativa surge de la voluntad compartida de un nutrido grupo de lucentinos —más de cuarenta personas y familias— que han querido dejar constancia de su devoción a la Patrona en este año tan señalado. Sus nombres quedan recogidos como parte de esta ofrenda colectiva, testimonio de que la fe en Araceli sigue siendo, en Lucena, un vínculo vivo que atraviesa generaciones.
La bendición y entrega de la rosa pectoral, celebrada en el marco de la misa dominical de la tercera edad, constituyó un momento de emoción contenida para quienes participaron en el acto, conscientes de que la pieza que salía de sus manos estaba llamada a engalanar a la Virgen más querida de la ciudad en el año más importante de su historia reciente.









