viernes, 21 junio, 2024

La Hermandad del Rocío de Lucena presenta el Cartel conmemorativo de su 50 Aniversario

 

 

Este viernes ha tenido lugar la presentación del Cartel del 50 Aniversario Fundacional de la Hermandad del Rocio de Lucena.

El acto de presentación ha contado con la música en directo del coro del la Hermandad con la interpretación de la Salve Rociera, y el tamborilero, Alejandro, que interpretaba los sones tradicionales del Rocio.

El autor, Manuel Espejo, ha realizado también para la hermandad su nuevo logotipo y escudo, y por ello le confiaron la realización de este cartel tan especial que celebra el ciencuentenario de la hermandad.

El acto ceremonial de descubrimiento del cartel ha contado con el presidente de la hermandad, así como de las autoridades locales, llevándose una gran ovación del Palacio Erisana.

 

 

Cartel Cincuentenario Hermandad

El cartel del Cincuentenario de la Hermandad del Rocío es una obra que va más allá de la propia pintura. Las imágenes representadas abandonan la bidimensionalidad del soporte, creando distintos planos y acercándose, en definitiva, aún más al espectador que se detiene a contemplarlo.

La composición piramidal imperante nos conduce a la protagonista de esta devoción, la Virgen del Rocío, cuya silueta se recorta sobre un cielo azul, elevándose sobre los contornos de la arroquia del Carmen, sede canónica que acoge a esta Filial lucentina.

Como en un rompimiento de gloria, la Blanca Paloma se presenta escoltada por una corte de ángeles. Los inferiores, que parecen hacer un alto en el camino, dejan a un lado el sombrero y el tamboril para levantar la pancarta que anuncia el aniversario que se festeja. Los otros ángeles, se dirigen a la Virgen portando los dos benditos Simpecados que la Hermandad ha venerado a lo largo de estas cinco décadas: el antiguo, blanco como la pureza de la Virgen, y el actual, rojo, como símbolo del amor que profesamos a la Madre de Dios.

Desde hace siglos, el simpecado ha cumplido la misma función de un espejo, en el que la Virgen, al mirarse en él, quedaba reflejada sobre el preciado lienzo, permitiendo así al peregrino, tener presente en todo momento, a la imagen de la Matriz. Es por ello, que intentando materializar esta misma simbología, los ángeles se representan acercando el anverso de sendos simpecados a la Señora de las Marismas.
Por último, son el sol y la luna los que cierran la composición del cartel. El sol y la luna, testigos mudos de tantos caminos que culminan en la madrugada de Pentecostés, cuando el simpecado vuelve a mirarse una vez más frente a la Blanca Paloma. El sol y la luna, símbolos de las letanías lauretanas, y astros que se rinden ante la majestuosidad de María, Reina del Cielo.

 

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