La Procesión Magna Pasionista consagra a la ciudad como referente de la religiosidad popular andaluza.
El pasado sábado 27 de septiembre quedará grabado en la memoria colectiva de Lucena. La Procesión Magna Pasionista ‘Lucena Vive la Pasión’ reunió a dieciocho pasos de las diecisiete cofradías de pasión de la ciudad, presididos por la patrona María Santísima de Araceli, en un cortejo histórico que discurrió por las calles lucentinas en el marco del Año Jubilar.
Tras la celebración, el presidente de la Agrupación de Cofradías, Antonio Díaz, y el alcalde, Aurelio Fernández, han valorado el acontecimiento como un «éxito rotundo» que ha situado a Lucena en el mapa de las grandes citas cofrades de España.
«El sábado vivimos algo extraordinario: dieciocho pasos procesionales con música, santería, devoción… absolutamente todo», declaró el alcalde Aurelio Fernández. «Dimos la imagen que queríamos: una Lucena bien organizada, segura, acogedora y capaz de mostrar al mundo nuestra Semana Santa y nuestra santería. Los lucentinos nos sentimos profundamente orgullosos porque se cumplieron los horarios, se respetaron las normas y se disfrutó en un ambiente de solemnidad y belleza».
El primer edil destacó que la jornada fue «irrepetible», con una ciudad «bella, abarrotada de visitantes y con la sensación generalizada de haber hecho historia». Para Fernández, el evento demostró que Lucena «es capaz de organizar acontecimientos de estas características con la máxima solvencia».
Por su parte, Antonio Díaz subrayó que «el balance es muy positivo, todo salió como estaba previsto». El presidente de la Agrupación reconoció el trabajo de dos años que culminó en una jornada «donde se demostró la seriedad con la que Lucena organiza su Semana Santa. El orgullo es inmenso».
Díaz destacó especialmente la labor de la comisión organizadora, los oficiales de la Agrupación, los hermanos mayores y manijeros, cuyo esfuerzo permitió que «todo transcurriera según lo planeado, incluso resolviendo un pequeño percance de horarios sin que apenas se notara».
El presidente de la Agrupación quiso recalcar el carácter religioso del acontecimiento: «Esto no podía quedarse solo en un desfile. El viernes celebramos la Misa Jubilar presidida por nuestro obispo, y el sábado, antes de la Magna, escuchamos las palabras de nuestra delegada de cultos, Magdalena Rueda, recordando la esencia de nuestras cofradías y la presencia de María Santísima de Araceli».
La ciudad se volcó con el evento. Según informó el alcalde, «la asistencia fue masiva y buena parte del público procedía de fuera». Los aparcamientos disuasorios se llenaron por completo, evidenciando la gran afluencia. «En las calles reconocíamos muchas caras nuevas, y los balcones estaban repletos de familias que abrían sus casas para compartir la experiencia con amigos», añadió Fernández.
El alcalde agradeció especialmente el esfuerzo de la hostelería y el comercio local: «Retiraron veladores y toldos, haciendo un esfuerzo extra para que todo saliera perfecto. La colaboración de todos ha sido fundamental».
Uno de los aspectos más destacados fue el dispositivo de seguridad. El alcalde señaló el éxito del centro de coordinación operativo instalado en el Ayuntamiento, «una primera vez que ha sido un éxito rotundo».
«La inmediatez que requieren algunas decisiones se gestionó de manera conjunta y compartida, con mayor eficacia. No descartamos repetirlo en futuras citas de gran afluencia», explicó Fernández. Solo hubo incidencias menores, como dos santeros atendidos en la calle de las Tiendas, con respuesta inmediata gracias a desfibriladores habilitados en motos de la Policía.
La jornada congregó a representantes institucionales de primer nivel: el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes; el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre; el obispo emérito de la Diócesis de Córdoba, Demetrio Fernández; y el subdelegado de la Junta en Córdoba, Adolfo Molina, entre otras autoridades civiles, eclesiásticas y militares.
Antonio Díaz destacó que «se fueron admirando mucho nuestra santería y patrimonio artístico». Algunos pudieron presenciar el ritual de vestir a un santero, reconociendo «la capacidad de los lucentinos de haber sabido mantener aquello que nos hace diferentes».
La Procesión Magna Pasionista refuerza la candidatura de Lucena a la Declaración de Interés Turístico Nacional para su Semana Santa. Con su santería reconocida como Bien de Interés Cultural, la ciudad ha mostrado al mundo un modelo único de religiosidad popular y patrimonio vivo.
«Lucena ha escrito una página que no se olvidará. Hemos mostrado al mundo quiénes somos, de dónde venimos y qué nos hace únicos», afirmó Antonio Díaz.
El alcalde concluyó: «Ha sido mucho más que una procesión: ha sido la expresión del alma de un pueblo, de su fe, de su capacidad organizativa y de su proyección cultural. Lucena vive la pasión, y ahora el mundo también la ha vivido con nosotros».
Agradecimientos
La Agrupación de Cofradías de Lucena agradece la colaboración de los oficiales de la Agrupación, la Comisión Organizadora, las cofradías y hermandades lucentinas, las agrupaciones musicales locales y sevillanas, las cuadrillas de santeros, la Hermandad de Tambores de Lucena, los responsables de protocolo y comunicación, voluntarios, Cáritas Parroquiales, efectivos de seguridad privada, Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil, servicios de emergencias sanitarias, Bomberos, Servicios Operativos del Ayuntamiento, vecinos y visitantes, hosteleros, medios de comunicación y, especialmente, al Ayuntamiento de Lucena y la Diputación de Córdoba por patrocinar esta cita histórica.






