Los trabajadores del Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de Lucena han hecho pública una carta de denuncia respaldada por firmas de médicos y personal sanitario en la que alertan del grave colapso que atraviesa el único servicio público de urgencias de la ciudad.
Según el documento, fechado el 2 de junio, el servicio ha llegado a atender más de 300 usuarios en un solo día durante las últimas semanas, superando habitualmente los 250 pacientes en 24 horas. Esta sobrecarga se produce de forma recurrente cada año coincidiendo con las altas concentraciones de polen y el repunte de patologías respiratorias del invierno.
Los sanitarios denuncian que esta situación representa «una sobrecarga inasumible para los trabajadores» y está haciendo que «se desmoronen los frágiles cimientos sobre los que está concebido nuestro servicio».
La carta señala directamente a los retrasos en Atención Primaria como uno de los principales factores del colapso. Los trabajadores denuncian demoras que «con frecuencia superan las 3 semanas para una cita con el médico de familia», calificándolas como «inéditas en otros pueblos o ciudades de nuestro entorno».
«Un año más se pretende que nuestro servicio asuma la sobredemanda de una atención primaria» con estas demoras, critican los sanitarios, que se preguntan por qué estas situaciones se repiten «año tras año sin que se tomen medidas, sin compromisos de soluciones a largo plazo e incluso sin que se reconozca el problema».
Los trabajadores revelan situaciones especialmente graves relacionadas con el equipo móvil de urgencias. Denuncian que los «avisos en cola» mantienen a la UVI móvil «durante horas» en la calle, lo que ha provocado «tiempos de espera en prioridades 2 totalmente sobrepasados».
En los casos más extremos, esto se ha traducido en «pacientes fallecidos sin recibir asistencia, situaciones que permanecen silenciadas y en el anonimato desde hace años», según testimonios concretos de los propios trabajadores.
Los sanitarios expresan su incomprensión ante esta realidad «en la misma localidad en que se ubica una de las bases del 061 con menos activaciones de toda Andalucía».
La carta también denuncia episodios frecuentes de violencia hacia el personal. El desconocimiento de los usuarios sobre la situación les lleva a «buscar responsabilidades en los trabajadores que tienen delante, produciéndose con mucha frecuencia gritos, amenazas, descalificaciones o faltas de respeto».
Los trabajadores reclaman la presencia de guardias de seguridad, señalando que «en otras administraciones públicas, como ayuntamientos, sedes judiciales o servicios de empleo cuentan con guardias de seguridad», mientras que el servicio de urgencias, «tan sensible y tan masificado», no cuenta con ninguno «desde hace años».
Otro punto crítico de la denuncia se centra en las instalaciones. Los sanitarios describen el SUAP como un espacio que «no reúne unas mínimas condiciones de habitabilidad», ubicado en «un semisótano» de un edificio «que no fue concebido con este propósito».
Según la carta, este espacio «pretende abarcar unas dependencias, incluyendo despachos, dormitorios y almacenes que no puede contener físicamente», siendo inadecuado para la mayor localidad del Área de Gestión Sanitaria Sur de Córdoba, que «duplica en población a ciudades como Cabra o Montilla».
Los trabajadores concluyen su denuncia exigiendo que «el SUAP Lucena necesita una renovación profunda y completa a todos los niveles y la lleva necesitando desde hace años».
Alertan de que la situación actual «solo ha podido permanecer en el tiempo» gracias a la renovación constante de profesionales, «haciendo recaer todas las deficiencias de urgencia extrahospitalaria sobre la salud de los lucentinos, en forma de demoras, consultas rápidas y ambulancias que no llegan a tiempo».
La carta, respaldada por las firmas del personal médico y sanitario del centro, concluye con una pregunta dirigida a las autoridades: «¿Hasta cuándo vamos a permitir esta indiferencia?»
Esta denuncia llega en un momento crítico para la sanidad pública andaluza y pone de manifiesto las carencias estructurales que afectan a uno de los servicios esenciales para los más de 42.000 habitantes de Lucena.








