El Convento Franciscano «Madre de Dios» de Lucena ha recibido una subvención excepcional de la Diputación Provincial de Córdoba por importe de 75.000 euros para la ejecución del proyecto «Restauración Claustro Convento de la Madre de Dios en Lucena». La comunicación oficial fue recibida por la comunidad franciscana el pasado 26 de junio.
Según ha explicado el guardián del convento, Fray Antonio Herrera Cruz, estas obras de restauración del claustro inferior se han hecho necesarias debido al estado de deterioro del mismo, y se están sufragando gracias a las aportaciones de ciudadanos, organismos y empresas de Lucena, aunque la cantidad recaudada no cubría el total del presupuesto necesario.
El Convento «Madre de Dios» fue fundado en 1558 por iniciativa de Don Luis Fernández de Córdoba, Marqués de Comares y señor de Lucena, quien entregó a los frailes franciscanos la ermita dedicada a la Santísima Virgen María «Madre de Dios» como lugar de fundación.
La fundación corrió a cargo de la provincia franciscana de Andalucía de la Observancia, y tras la división de 1583, el convento lucentino quedó incorporado a la provincia de Granada, donde desarrolló una fecunda vida hasta la exclaustración de 1835. Tras la Desamortización de Mendizábal en 1836, la comunidad tuvo que abandonar el convento y la iglesia, regresando en 1886 cuando Don Francisco de Paula Cortés lo compró y se lo devolvió a la Orden Franciscana.
A lo largo de su historia, el convento ha desempeñado un papel fundamental en la vida cultural y educativa de Lucena, funcionando como casa de estudios de humanidades, filosofía y teología, y como Seminario Menor. Especialmente recordada es su labor docente en las escuelas de San Antonio, donde se formaron varias generaciones de lucentinos.
Aunque la iglesia se fundó en 1558, su aspecto actual corresponde a las obras realizadas entre 1620 y 1630 por el maestro de obras malagueño Francisco de Lucena. El templo presenta una sola y amplia nave de planta de cruz latina, con bóveda de cañón y capillas laterales, destacando su luminosa cúpula de tambor semiesférica.
El altar mayor, datado en 1686, está presidido por un retablo barroco salomónico elaborado por José Matías Sánchez sobre trazas de Leonardo Antonio de Castro. Entre las piezas artísticas más destacadas se encuentra una talla de San Pedro de Alcántara, obra del granadino Pedro de Mena y Medrano, y parte de un apostolado original de Antonio Mohedano.
El convento se organiza en torno a un hermoso patio cuadrado de grandes dimensiones, formado por dos claustros, alto y bajo, con arcadas sobre columnas dóricas en el inferior y jónicas en el superior. En el centro se sitúa una monumental fuente de planta mixtilínea con barroco pilar de doble taza, de comienzos del siglo XVII, que fue restaurada en 2024.
Detalles del proyecto de restauración
Según el proyecto elaborado por el arquitecto Don Rafael Pineda del Espino y aceptado por la Diputación de Córdoba, las obras contemplan actuaciones integrales para devolver al claustro su esplendor original.
Saneamiento y pavimentación: Se procederá a la sustitución de dos bajantes de fibrocemento de recogida de aguas pluviales, así como la renovación completa de la pavimentación de las galerías del claustro. El nuevo solado será de mármol rojo de 40×40 cm colocado a 45º, en concordancia con el cromatismo de las bases de las columnas.
Actuaciones sobre muros: Se retirarán los zócalos de piedra artificial deteriorados, se sanearán los paramentos y se repondrá el revestimiento del muro de tapial mediante mortero elástico a la cal, con posterior pintura a la cal.
Solución a humedades: Se actuará sobre los siete baños situados encima del artesonado de las habitaciones de planta baja que dan a la calle Cervantes, procediendo a su impermeabilización completa y sustitución de bajantes.
Accesibilidad: Para hacer accesible el claustro desde el acceso del templo, se instalará una rampa con pendiente del 12%, empleando el mismo material que la pavimentación del claustro.
El objetivo general radica en la reparación de las patologías existentes para salvaguardar el artesonado de los salones de planta baja y devolver al claustro su esplendor original. Entre los objetivos específicos destacan la eliminación de humedades, la restitución de la planeidad al pavimento, la eliminación del peligro de desprendimientos y la mejora de la accesibilidad.
Fray Antonio Herrera Cruz, guardián del convento, ha manifestado el profundo agradecimiento de la comunidad franciscana a la Diputación de Córdoba, así como a los lucentinos, organismos, asociaciones, cofradías y empresas por su «cuantiosa y generosa aportación, muestra de su aprecio y cariño, para devolver su belleza y esplendor a este Convento Franciscano que es parte importante en la historia y del patrimonio de Lucena».
El fraile ha destacado que «los habitantes de Lucena han mostrado y continúan demostrando una profunda estima por esta casa franciscana», recordando que «en todas las etapas y en todo momento la fraternidad ha sentido el cariño y la protección de los lucentinos, especialmente en los momentos más difíciles».
La comunidad franciscana continúa desarrollando su labor pastoral con los lucentinos, manteniendo viva la tradición histórica de servicio social a través del «pan de los pobres» de San Antonio, una actividad que desde principios del siglo XX ha proporcionado alimentos a familias necesitadas gracias a la generosidad de los ciudadanos.
Las obras de restauración del claustro representan un paso fundamental para la conservación de este importante patrimonio histórico-artístico de Lucena, que durante casi cinco siglos ha sido testigo de la vida religiosa, cultural y educativa de la ciudad.










