Nuestra Señora del Valle traspasó el cancel de la Parroquia de la Sagrada Familia en la tarde del sábado para iniciar su gloriosa procesión por las calles del barrio que lleva su nombre.
Este año ha tenido el honor de ser su manijero José Enrique Gutierrez, en su esquina mala Antonio Arjona, en la esquina de la salud Rafael Torres, y en la esquina izquierda Carlos Ramírez, una cuadrilla muy joven y con mucha ilusión.
La venerada imagen, engalanada con su tradicional saya bordada en sedas y tocado de encaje tachonado de lentejuelas, fue portada a hombros por la cuadrilla de santeros bajo la dirección de su manijero en la ya postrimera tarde de septiembre. La bella estampa de la Virgen con el Niño en sus brazos, coronada por argéntea plata y revestida de ráfagas con la media luna a sus pies, volvió a llenar de su gracia las calles de su feligresía.
La procesión contó con la participación de representación de las cofradías de pasión y gloria de la ciudad, así como la junta de gobierno de la corporación y su párroco.
El recorrido procesional por las calles del histórico barrio del altozano se desarrolló coincidiendo con las fechas cercanas a la feria que lleva el nombre de la Virgen, manteniendo viva una tradición que año tras año congrega a devotos y vecinos en torno a esta entrañable manifestación de fe lucentina.




























