La Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor de Lucena celebró este domingo su acto de Entrega de Distinciones, una emotiva jornada que reunió en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán a hermanos, autoridades civiles y militares en torno a los valores que definen a esta centenaria hermandad.
El acto tuvo lugar tras la Santa Eucaristía de las 12:30 horas y contó con la presencia de destacadas personalidades del ámbito castrense: el Coronel Jefe del Tercio Duque de Alba 2º de La Legión, el Ilmo. Sr. Don Cayetano José Martínez Alonso, y el General de Brigada del Mando de Operaciones Especiales, el Excmo. Sr. Don Miguel Ángel Jiménez Parejo, cuya asistencia subrayó el profundo vínculo que une a la institución legionaria con esta cofradía lucentina.
El Hermano Mayor, Don Óscar Montilla Lavela, presidió la ceremonia y tomó la palabra para agradecer públicamente la entrega y dedicación de quienes han consagrado su tiempo y su esfuerzo al servicio de la hermandad.
Durante el acto se hicieron efectivas las siguientes distinciones:
- Camarera Honorífica: Doña Encarnación Navarro Pérez, reconocida por su entrega devocional y su labor al servicio de los titulares de la cofradía.
- Distinción de Honor: Don Aurelio Álamos Rodríguez.
- Distinción de Honor: Don Fernando Chicano Martínez.
- Distinción de Honor: Don Rafael Chicano Martínez.





Como muestra del hermanamiento entre La Legión y la Cofradía del Cristo de la Sangre, el representante legionario hizo entrega a la hermandad de una imagen de un legionario como símbolo del compromiso mutuo que une a ambas instituciones, pidiendo que fuera colocada en un lugar preferente en la sede cofrade. En sus palabras, subrayó el orgullo que supone para La Legión formar parte del tejido cofrade español y reafirmó el espíritu de amistad y lealtad que guía a sus miembros.
La jornada, impregnada de fervor, gratitud y fraternidad, dejó patente una vez más el papel vertebrador que las cofradías juegan en la vida social y espiritual de Lucena, así como la solidez de los lazos que el Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor mantienen con las instituciones que los acompañan año tras año.








