El bordador Jesús Rosado firma unas obras de profundo simbolismo eucarístico que han sido recibidas con gran orgullo por la hermandad lucentina
La Cofradía del Cristo del Amor y María Santísima de la Paz vivió la tarde del viernes un momento que quedará grabado en su memoria colectiva. Bajo la emoción visible de su hermano mayor, Paco Caro, la hermandad presentó en un acto íntimo y solemne el nuevo banderín corporativo, las nuevas túnicas del Señor de la Crucifixión y del Cristo del Amor, así como la renovación de los bordados de esta última imagen. Todas las obras han salido de las manos del bordador Jesús Rosado, cuya maestría arrancó los aplausos y el orgullo de cuantos asistieron al acto.
La túnica del Señor de la Crucifixión despliega un hondo mensaje eucarístico a través de su iconografía: los tres clavos evocan el sacrificio redentor de Cristo, la hoja de acanto simboliza la vida eterna y la flor de lis alude a la pureza de la Virgen María. El conjunto está trabajado en oro, color que en la tradición cristiana representa la gloria divina.




Por su parte, la túnica del Cristo del Amor concentra en sus bordados todo un compendio visual de la teología eucarística. La custodia, como presencia real y viva de Cristo; el trigo y las uvas, como referencia directa al pan y el vino consagrados; y el pelícano eucarístico, imagen ancestral de Cristo que se entrega por amor a sus hijos. Especialmente destacado resulta el bordado de la zona posterior, donde el Cordero Místico aparece representado sobre el Libro del Apocalipsis con sus siete sellos, símbolo de profundo calado teológico que proclama la victoria de Cristo como Cordero inmolado y glorioso.
El acto culminó con la presentación del cartel del Martes Santo, obra del artista Antonio Leiva, que tiene como protagonista a María Santísima de la Paz.








