La tradicional Romería de la Virgen de Araceli volvió a congregar ayer, domingo 20 de abril, a cientos de fieles en un emotivo acto de fe que marcó el descenso de la Patrona de Lucena desde su Real Santuario de Aras hasta el corazón de la ciudad.
A pesar de la incertidumbre meteorológica, el fervor aracelitano se impuso, permitiendo el desarrollo de una sentida jornada. Desde tempranas horas, el paraje de Aras se llenó de devotos ansiosos por iniciar el camino junto a la sagrada imagen de la Virgen de Araceli. Vestida de Pastora y portada con la característica devoción de sus santeros, la Virgen de Araceli comenzó su descenso a las 15:00 horas, arropada por cánticos, plegarias y la palpable emoción.
El recorrido de la Romería de la Virgen de Araceli, que este año tuvo como destino final la Parroquia de Santiago Apóstol, serpenteó por la carretera del Santuario, adentrándose en Lucena por las emblemáticas calles de Maquedano y El Coso. Los vecinos engalanaron sus balcones y esparcieron pétalos, creando un efímero altar al paso de la Virgen de Araceli en esta esperada Romería.
La llegada de la Virgen de Araceli a la Puerta de la Mina, alrededor de las 19:00 horas, desató la expectación de una multitud congregada para recibir a su Patrona tras la Romería. La emoción se intensificó a medida que la imagen avanzaba por Ballesteros y la calle Ancha, culminando su entrada triunfal en el Llanete de Santiago, donde una explosión de alegría anunció el final de la Romería de la Virgen de Araceli y su llegada al templo.
La Parroquia de Santiago Apóstol acogió con solemnidad y recogimiento a la Virgen de Araceli, con el canto unánime de la Salve y el Himno aracelitano resonando en el templo abarrotado.

































