La ciudad de Lucena ha dado inicio a los viernes de Cuaresma con una jornada cargada de recogimiento y devoción.
En la noche de este primer viernes cuaresmal, dos Vía Crucis han marcado el ritmo de la oración, por un lado, el Cristo de la Pasión, titular de la Cofradía Franciscana de Pasión, recorrió con solemnidad las calles de su barrio. El cortejo, acompañado de fieles y devotos, estuvo marcado por la sobriedad y el respeto, evocando la esencia de la Cuaresma en cada estación del Vía Crucis.
Una hora más tarde, en el interior de la Parroquia de San Mateo, el Santísimo Cristo de la Humillación también protagonizaba un piadoso Vía Crucis. En un ambiente de profundo recogimiento, los asistentes participaron en la meditación de la Pasión de Cristo, reforzando así el espíritu penitencial de esta fecha.
Además, la Hermandad de Tambores de Lucena hizo resonar con fuerza sus redobles en su camino hacia el Miserere de Nuestro Padre Jesús Nazareno, un momento emblemático de la Cuaresma lucentina que evoca siglos de tradición.
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Recordamos que este domingo se encontrarán en devoto besamanos la Cofradía de la Pollinita en la Parroquia de San Mateo, Ntro Padre Jesús Orando en el Huerto en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, y Nuestra Sra de las Agustias en la Ermita de la Aurora.





















